Un pueblo con tradición alfarera
La alfarería forma parte de la identidad de Agost, sobre todo por sus botijos, y el pueblo mantiene talleres y un museo dedicado a ese oficio. Nosotros vamos a otra cosa, a las persianas de sus casas, pero sabemos valorar un trabajo hecho a mano y con cuidado.
En el casco urbano hay casas de pueblo con balcones y persianas que llevan muchos años en su sitio, y en las zonas más nuevas, viviendas y chalés con persianas de aluminio y cajón compacto. Trabajamos con los dos tipos, y en cada visita te explicamos qué hemos encontrado antes de tocar nada.
Casas de pueblo y persianas veteranas
En las casas antiguas encontramos persianas enrollables con cajón de obra, a veces sin una tapa de registro cómoda, y recogedores de embutir que han sobrevivido a varias cintas. Las de los balcones suelen ser las más grandes de la casa, y su cinta es la que más sufre. Son persianas agradecidas: con el eje y los rodamientos revisados y cinta nueva, siguen funcionando mucho tiempo.
Si el cajón no tiene registro, te explicamos cómo acceder con el menor destrozo posible antes de empezar. Y si en algún balcón cuelga una alicantina de listones, échale una foto y te contamos qué se puede hacer con ella.
De Canastell a Agost
Agost es de los puntos más alejados de nuestra zona, pero sigue dentro de ella. Organizamos las visitas con margen cuando la avería lo permite y salimos a cualquier hora cuando una persiana deja la casa sin cerrar o a oscuras. Al llamar te decimos con claridad cómo lo organizamos.
Para aprovechar el viaje, dinos al llamar si hay más persianas que te preocupan. Así cargamos cintas, lamas y recogedores de sobra y resolvemos varias cosas en la misma salida, sin tener que volver otro día por una pieza que faltaba. Si algún vecino tiene la suya estropeada, también podemos verla en ese mismo viaje.



