Del núcleo antiguo a las calles nuevas
Villafranqueza tiene su propio núcleo, con calles de casas bajas, y a su alrededor han ido apareciendo bloques de viviendas. En una misma jornada podemos cambiar la cinta de una persiana de madera en una planta baja y motorizar la del salón de un tercer piso.
Esa variedad explica que te preguntemos tanto al llamar: si las lamas son de PVC, de aluminio o de madera, si el recogedor está empotrado o atornillado y si hay tapa de registro a la vista. Con esas respuestas elegimos el material antes de salir, y la visita no se queda a medias por falta de una pieza.
Persianas de balcón y de planta baja
En las casas con balcón a la calle, la persiana es también la que cierra la vivienda cuando no hay nadie. Si se queda arriba y no baja, la casa queda expuesta; si se queda abajo, no entra luz ni aire. En los dos casos atendemos a cualquier hora, también de madrugada y en festivo.
En las plantas bajas conviene revisar que la lama final y los topes estén en buen estado y que la persiana baje entera hasta el alféizar, sin dejar holgura. Es un ajuste sencillo que se agradece, y lo aprovechamos para comprobar que las guías siguen bien sujetas a la fachada.
Motores para los pisos
En los pisos, motorizar las persianas del salón y de los dormitorios es una mejora sencilla. Aprovechamos el hueco del recogedor para el pulsador y dejamos la instalación limpia, sin cables a la vista en la medida de lo posible. Si prefieres mando, lo programamos contigo antes de irnos.
Si ya tienes motores y alguno falla, lo revisamos: muchas veces se trata de ajustar los finales de carrera o de liberar un roce en las guías, y no hace falta cambiar el motor entero. Cuando sí hay que cambiarlo, elegimos uno con la fuerza que pide esa persiana.



