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Cómo avisa una cinta a punto de romperse

Una cinta sana es lisa, igual de ancha de arriba abajo y del color que tenía. Cuando empieza a fallar se estrecha, se le escapan hilos por los bordes y aparece una zona brillante o aplastada allí donde roza. Si además la persiana cuesta más de subir, la cinta está trabajando al límite.

Cambiarla en ese momento es sencillo y te ahorra el día en que se parte con la persiana arriba o a media altura, que siempre llega en el peor momento. Si la tuya ya muestra esas señales, mándanos una foto por WhatsApp y te diremos si aguanta o si conviene reponerla ya.

Recogedor de embutir o de superficie

El recogedor de embutir va metido en una caja dentro de la pared, bajo una placa con una ranura por la que asoma la cinta. El de superficie se atornilla por fuera, junto al marco. Los dos guardan un muelle que enrolla la cinta, y con los años ese muelle se cansa o se desengancha.

Si el recogedor ya no recoge, deja cinta colgando o hace un ruido metálico al tirar, lo sustituimos por uno del mismo tipo y del ancho de tu cinta. Pasar de superficie a embutir exige abrir un hueco en la pared, y eso te lo explicamos antes para que decidas con calma.

Sin desmontar la persiana

El trabajo se hace con la persiana en su sitio. Bajamos el paño del todo, abrimos la tapa del cajón para soltar la cinta vieja de la polea y fijamos la nueva, dándole las vueltas justas. Abajo, tensamos el muelle del recogedor antes de enganchar el otro extremo, para que recoja sin tirar de más. Antes de empezar cubrimos el suelo bajo la ventana, porque del cajón siempre cae algo de polvo.

Terminamos con varias subidas y bajadas completas: la cinta tiene que enrollarse recta en la polea, sin montarse sobre sí misma, y el recogedor debe tragársela entera al subir. Si algo roza, lo ajustamos antes de cerrar la tapa.

Polea, enganches y cajón, de paso

Con la tapa abierta aprovechamos para mirar la polea, que a veces aparece rajada o con el borde gastado y es la que se come las cintas. También revisamos los enganches del paño al eje y los rodamientos, porque es el mejor momento para ver cómo está todo por dentro.

Si encontramos algo más, te lo enseñamos allí mismo y decides si lo cambiamos en esa visita o más adelante. No añadimos trabajos sin preguntarte, y tampoco cambiamos por cambiar: si el recogedor viejo recoge con fuerza y solo falla la cinta, se queda donde está y sigue trabajando.

Preguntas frecuentes

Preguntas sobre cambio de cinta y recogedor

¿Por qué se ha partido una cinta que parecía nueva?

Muchas veces el desgaste está donde no se ve: en la polea, dentro del cajón, o en la boca del recogedor. Una polea rajada o un recogedor con el canto gastado cortan la cinta poco a poco. Por eso, al cambiarla, revisamos también esos dos puntos.

¿La cinta nueva tiene que ser igual que la vieja?

Del mismo ancho, sí, porque la polea y el recogedor están pensados para esa medida. El color puede cambiar si lo prefieres. Si no sabes qué ancho tiene la tuya, nos basta una foto con una cinta métrica al lado.

El recogedor ya no recoge la cinta, ¿es el muelle?

Casi siempre. El muelle pierde tensión o se suelta de su enganche y la cinta se queda colgando. A veces basta con volver a tensarlo, pero si está vencido lo mejor es cambiar el recogedor completo.

¿Cada cuánto conviene cambiar la cinta?

No hay un plazo fijo: depende de cuánto se use la persiana y de si roza en algún punto. Mejor que el calendario, fíjate en la cinta: si se estrecha, suelta hilos o brilla donde roza, es el momento de cambiarla.

Opiniones

Lo que cuentan después de la visita

5 de 5

Trato excepcional y gran profesionalidad. Persianas Francisco es nuestra opción de confianza en San Vicente para cualquier arreglo.

Fernando T.
5 de 5

Puntuales, limpios y muy formales. Dieron con el problema del motor de la persiana enseguida y lo solucionaron sin rodeos.

Ángel S.
5 de 5

Excelente trabajo en San Vicente. Vinieron a motorizar las persianas de mi casa y el resultado es una maravilla. Muy profesionales.

Sergio G.

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