¿Se ha quedado a medio camino, se ha soltado del eje o cae ladeada? Buscamos la causa entre guías, eje, rodamientos y topes y dejamos el paño corriendo derecho otra vez. Da igual que las lamas sean de PVC, aluminio o madera.
Trabajos
Elige el que se parece a tu avería
Tu persiana de siempre, movida por un motor tubular que va escondido dentro del eje. La manejas con un pulsador de pared o con un mando, y si el motor que ya tienes ha dejado de arrancar, lo sustituimos y regulamos dónde se detiene.
Cuando la cinta se deshace en hilos o se parte, ponemos otra de su mismo ancho; cuando el recogedor, empotrado o atornillado a la pared, pierde la fuerza del muelle, lo cambiamos. Con la tapa abierta, echamos un ojo a la polea.
Las lamas partidas o deformadas se cambian sueltas, sin renovar la persiana: buscamos piezas que casen con el perfil de las tuyas, de PVC o de aluminio con relleno aislante, y reponemos la lama de abajo si ha perdido sus topes.
Preguntas frecuentes
Antes de elegir un trabajo
¿Y si mi avería no encaja en ninguno de los cuatro?
Cuéntanosla igualmente. Casi todo lo que le pasa a una persiana enrollable cabe en uno de estos trabajos o en una mezcla de ellos; y si no es lo nuestro, te lo diremos claramente para que no pierdas el tiempo.
¿Se pueden juntar varios trabajos en una visita?
Sí, y ocurre a menudo: cambiar la cinta y un par de lamas, o destrabar una persiana y dejarla lista para ponerle motor. Antes de empezar te contamos qué incluye cada cosa y eliges qué se hace en esa visita.
¿Hacéis revisiones aunque la persiana no esté rota?
Sí. Una revisión recorre guías, topes, cinta, recogedor y, si lo hay, el motor. Tiene sentido cuando una persiana empieza a sonar distinto, cuando estrenas casa o cuando llevas mucho tiempo sin mirarlas, y ahorra sustos a deshora.




